Entrevista

Pongamos que hablamos de blockchain

Blockchain se ha convertido en 2017 en un concepto conocido a nivel global, primero de la mano de Bitcoin y después de otras criptomonedas que han logrado suscitar el interés de una gran comunidad de desarrolladores, inversores y emprendedores en todo el mundo. ¿Pero que hay más allá de la moda de blockchain? ¿Qué nos depara el futuro con blockchain?

Blockchain, en realidad, no es más que la evolución natural del actual internet de la Información -de todos conocido-, y que está representado por compañías como Google, Facebook, etc. Y a esta evolución natural es la que nosotros denominamos internet del Valor. El internet de la Información ha sido la primera ola de transformación digital y ha tenido lugar de forma tan radical que ha generado disrupción en diversos sectores. Por citar algunos ejemplos, en las telecomunicaciones -con la revolución que supuso la transmisión de datos-  hoy disponemos de llamadas gratuitas. En el sector de los viajes, casi ha logrado eliminar la intermediación de las agencias de viajes tradicionales.

Si nos fijamos en los medios de comunicación, en todo el mundo observamos el enorme reto que supone tratar de monetizar los contenidos. Blockchain es la siguiente ola de transformación digital que podría ser incluso más grande y más importante que la primera. Y por esta razón, más allá de la especulación, es un tema al que debemos prestar atención porque, unida a muchas otras tecnologías, está propiciando la cuarta revolución industrial.

Blockchain es sólo la punta de lanza de un movimiento que explora nuevos modelos de organizar las relaciones humanas a través de la descentralización. En nuestro mundo, y desde la revolución industrial, estamos acostumbrados a trabajar sobre todo con sistemas centralizados. Y esta es una de las razones por las cuales el funcionamiento de blockchain se hace más disruptivo, porque tenemos pocas referencias en nuestra vida diaria de sistemas descentralizados. En la actualidad, cualquier empresa, gobierno u organización, en la mayoría de los casos, se suele regir en mayor o menor medida en principios centralizados. Y esto, ahora, puede cambiar.

Para ilustrarlo vamos a fijarnos en uno de los ejemplos más conocidos de un sistema descentralizado como es BitTorrent, que es una red descentralizada de ordenadores conectados para intercambiar ficheros audiovisuales con nodos distribuidos en todo el mundo. El incentivo de todos los ordenadores que han descargado el software de BitTorrent es el intercambio de música o películas en la mayoría de los casos.

La industria de la música intentó frenar de forma agresiva este movimiento descentralizador y dispusieron de una legión de abogados en todo el mundo para combatir que estos pares pudieran compartir música entre ellos. La respuesta del mundo descentralizado fue descentralizar cada vez más sus servicios hasta el extremo de que se hizo del todo imposible atacar estos servicios descentralizados, sin cabeza o liderazgo, como sucede en BitTorrent.

La lección para todos nosotros es que tenemos que olvidarnos de todo lo aprendido, cuyas bases se generaron en el contexto tecnológico de los últimos doscientos años. Ahora, tenemos que pensar cómo estructurar nuestras organizaciones, recursos y vidas para adaptarnos a estas nuevas posibilidades. Los que mejor sepan adaptarse a ese nuevo entorno serán los nuevos ‘ganadores’ de este nuevo mundo de transformación radical. Aunque curiosamente el mayor reto para hacer posible ese cambio no es la tecnología sino la cultura de colaboración que tenemos que desarrollar para aprovechar al máximo la tecnología. Una nueva forma de ver y entender las cosas y donde se permita experimentar o arriesgar utilizando métodos de gestión descentralizados. Sólo así las personas involucradas podrán desarrollar su pleno potencial.

@AlexPreukschat es autor coordinador del libro ‘Blockchain: La revolución industrial de Internet’, autor de la novela gráfica ‘Bitcoin: la caza de Satoshi Nakamoto’, @BitcoinComic y Nodo Coordinador de BlockchainEspana.com, @BlockchainES