Entrevista

De la optimización a la disrupción con blockchain

Buena parte de los proyectos que se están desarrollando sobre tecnología blockchain se centran en la optimización de procesos, si bien la esencia descentralizadora de la cadena de bloques será la que lo cambie todo, convirtiéndose en el catalizador hacia una nueva economía.

La inviolabilidad y la trazabilidad de las transacciones intrínsecas a la cadena de bloques la convierten en la tecnología potencialmente más segura y eficiente en procesos transaccionales, identificación de la autoría de contenidos, correcta distribución de la publicidad, gestión y unificación de bases de datos… un sinfín de aplicaciones que permitirán optimizar en gran medida la operativa, con la consecuente reducción de costes.

La disrupción vendrá de la mano de nuevas plataformas y modelos de negocio que logren generar una simbiosis entre usuarios, creadores de contenido y anunciantes. La transparencia, la confianza, el consenso y los incentivos juegan un papel fundamental para que esta simbiosis sea posible, características todas ellas inherentes a la cadena de bloques.

Blockchain y la economía del token facilitan la creación de comunidades en las que todos los miembros pueden aportar y beneficiarse al hacerlo. Pero, para ello, la configuración de las estrategias de incentivos deberá tomar otra perspectiva.

Los tokens son pequeños programas informáticos que “admiten varias capas de valor en su interior” y es quien los diseña el que decide de qué mecanismos de consenso y de incentivos los dota. Para conseguir el efecto red, el sistema de incentivos debe estar pensado para todos sus miembros o stakeholders, bajo una misma estrategia sin silos. Desde el fundador, al desarrollador que contribuye mejorando el código, pasando por el generador del contenido y el editor hasta, por supuesto, el usuario final.

Todo ello más allá de la clásica gamificación o programa de puntos, orientándolo hacia la búsqueda del equilibrio y la resolución de conflictos a través de la teoría de juegos, puesto que la tokenización permite disfrutar del producto o servicio y, al mismo tiempo, facilita la distribución y el reparto del beneficio (o valor) entre todos los miembros, incluidos los usuarios.

Estamos ante una tecnología que va a optimizar el sistema actual y que, además, es el germen de una nueva economía global ─tokenomics o economía de la aportación, como quiera que la llamemos─ que transformará el mundo de la comunicación.