Blockchain: asegurar la narrativa

Cuando hablo con profesionales del mundo de la comunicación, el marketing o las relaciones públicas sobre las implicaciones de blockchain en su trabajo, les suelo preguntar: ¿Qué creéis que podríais hacer con una versión de la verdad digital que fuera sencilla, permanente y compartida?

La cuestión asusta y entusiasma a partes iguales, lo que normalmente es una buena señal que anuncia un cambio importante e inminente. Este nuevo panorama nos ayuda a unir la criptoeconomía y el storytelling, lo que es esencial no sólo para explicar los conceptos básicos, sino también para mostrar mejor las enormes posibilidades que esta tecnología y este movimiento pueden ofrecer.

Las transacciones financieras cuentan una historia en la que el comienzo, el nudo y el desenlace fluyen juntos para ofrecer una idea o evocar una emoción. Con un vistazo a un balance y, comparándolo con los anteriores, podemos hacer ingeniería inversa y descubrir qué ocurrió en la compañía durante ese periodo fiscal concreto. Por lo tanto, hablar de transacciones es hablar de interacciones, y esa es la base de cualquier buena historia.

No abierto, pero seguro

En la práctica típica, tales narrativas financieras vienen aseguradas (en el sentido de “registradas, acordadas y hechas relativamente inmutables”) por terceras partes, corporaciones, bancos, organismos reguladores, grupos industriales, auditores, etc., que periódicamente concilian sus cuentas. Estas narrativas transaccionales se han venido concretando en un entorno no abierto, pero en general, seguro, al menos en el sentido de que las partes involucradas tienen una confianza relativamente alta en este proceso.

Abierto, pero no seguro

Mientras tanto, gran parte de las narrativas en medios y comunicación digital son infinitamente maleables. Hemos alcanzado niveles de libertad espectaculares, y esto ha dado como resultado una verdad digital que es más o menos negociable y no necesariamente segura. Todos hemos podido ver cómo un artículo publicado en la web puede cambiar, por maniobras SEO, por corregir un error o un descuido del redactor o por intenciones más siniestras. Cuando apareció blockchain como método para registrar las transacciones de bitcoins encajándolas profundamente en el ámbar digital de la criptografía, nació el concepto de permanencia digital.

Avanzando hacia la verdad digital

Teniendo en cuenta todo esto, tiene sentido abordar blockchain como algo inherente al storytelling de forma que un bloque vaya inextricablemente unido al siguiente, formando una narrativa segura que pueda ser a la vez abierta.

Dado que blockchain y comunicación tienden a confluir, me atrevo a hacer algunas predicciones:

  • Nuevas redes sociales muestran el camino: Varios proyectos de red social distribuida (Twister, Yours, Steemit, entre otros) han aparecido con la intención de burlar la censura y/o explorar modelos económicos alternativos, o encontrar sistemas de cuantificación objetivable de la reputación.
  • El clásico “dilema del prisionero” en la cadena de suministro: Cabe pensar que las grandes compañías querrán codificar en blockchain u otro sistema la información sobre la trazabilidad de sus proveedores para ponerla a disposición del público. En pocos años, los consumidores querrán conocer la historia que hay detrás de lo que compran o comen, y la permanencia digital será la única manera efectiva de satisfacerlos.
  • Blockchain hará que los consorcios vuelvan a ser geniales”: Santosh Sankar hizo este anuncio durante la conferencia Distributed: Trade 2017, celebrada en Saint Louis, y yo le creo. Para compensar la tendencia a la desconfianza de los públicos hacia las marcas, éstas seguirán al primero en actuar, o tal vez propongan consorcios en los que estén representados la industria, auditores independientes e incluso ONG para comunicar algún tipo de narrativa de RSC significativa.
  • Verdadera autorregulación: Tanto en EE. UU. como en el resto de regiones, nos regimos por normas pensadas para los directivos de las industrias del siglo XX. Obviamente, utilizar blockchain no terminará mágicamente con el fraude de la misma manera que un blog corporativo no es garantía de transparencia en una organización. Pero sí puede hacer que cometer fraude resulte inviable por resultar demasiado trabajoso.

En comunicación, a menudo nos conformamos con contar historias que, en el mejor de los casos, son formas efímeras de promocionar una marca o atajar una crisis. Blockchain nos va a obligar a pensar historias que vayan más allá del mañana inmediato.

Resumen del artículo Blockchain: Securing the Narrative publicado en junio de 2016