El presente del futuro de la comunicación

Leo en el libro Blockchain: la revolución industrial de internet que coordina Alex Preukschat la frase: “La identidad digital podría convertirse en el dinero del futuro” y no puedo por menos que sonreír. Pero confieso que sonrío con pesar. Aún andamos por aquí intentando convencer a profesionales, empresarios y directivos de la importancia de la reputación y de la identidad digital; ¡como para aventurarnos en dar una zancada tan inmensa como puede ser esto de la blockchain! Asusta. Y es este mismo miedo a todo esto que se nos está aproximando a velocidades cósmicas el que nos ha llevado este año a dedicar Perspectivas wellcomm a intentar intuir cómo va a afectar esto de la blockchain al sector de la comunicación. Debo reconocer que estamos en pañales pero sólo es cuestión de tiempo, de muy poco tiempo.

No hace muchas semanas, comenté en un foro de profesionales del sector el objetivo de esta novena edición y la totalidad de los asistentes me miraron con cara indiferente y pasaron rápidamente a otros temas. Tanta distancia no deja de sorprenderme, la verdad, pero quizás esté en el ADN de wellcomm la tarea de agitar las mentes acomodadas de los profesionales de la comunicación a los que tanto nos cuesta salir de nuestra zona de confort. Pero avisan, no hay marcha atrás; podremos retrasarlo, obviarlo, evitarlo, pero… llegar, llegará.

Quizá esta sea una de las ediciones en las que más ignorante me siento a la hora de aproximarnos al tema en cuestión – más aun no siendo tecnóloga, matemática o ingeniera- pero es que blockchain va mucho más allá de la comunicación. Lo más interesante y estimulante ha sido ver la cantidad de talento en potencia y la vocación innovadora de muchas personas que descubren mientras avanzan y cuya capacidad colaborativa es de destacar. Tenemos mucho por aprender y los campos de unos y otros – ¡oh! la eterna disputa entre las ciencias y las letras- se difuminan en un universo que algunos consideran ciencia ficción y otros, y aquí lo vamos a contar, pura realidad.

Y, como en todos los procesos (algunos hablan directamente de ‘revolución’), se exige un cambio rotundo de mentes. Este es el momento en el que, aunque suene paradójico, deberemos pensar en claves mucho más humanas o, incluso, emocionales, que racionales. Vamos a requerir un cambio mental profundo y no siempre fácil; todo se va cuestionar; el modelo de sistema, que ha sido centralizado y ahora es descentralizado, pasará a ser distribuido; la confianza ¿tal vez forzada?, en el sistema central se va perder (se está perdiendo ya); y nada se descarta si nos va a permitir transformarnos. Simplemente, la sociedad va a cambiar. ¿Estamos preparados para ello?

Blockchain habla de explorar herramientas que nos permitan un cambio en la estructura social; una forma diferente de entender la relación entre marcas y consumidores; del empoderamiento de la persona frente a los diferentes poderes que hasta ahora han gobernado nuestras vidas… Eso, guste o no, afectará directamente a las empresas que deberán responder a la creciente demanda de transparencia de sus accionistas, clientes, consumidores…; a la exigencia de consenso en la toma de decisiones; a la necesidad de información veraz y auténtica; al poder de cada uno frente a los monopolios, a los algoritmos y a la prepotencia…

¿Significa esto que los comunicadores tendremos que aprender también de programación y aplicaciones distribuidas? Seguramente. Pero no cabe duda de que, por lo pronto, tendremos que identificar claramente qué van a suponer para las Relaciones Públicas estos entornos distribuidos; analizar cómo nos afectará en el trabajo diario, cómo se va a poner en cuestión nuestro tradicional papel de intermediarios entre las marcas que representamos y los influenciadores de todo tipo. Nuevos modelos de financiación aparecerán en el panorama periodístico (de hecho, ya están apareciendo y lo vamos a ver en esta edición) en el que la estructura de blockchain reforzará la autoría y la edición de piezas informativas hasta ahora impensables, como bien aventura Phil Gomez.

Y esto es solo el principio. La novena edición de Perspectivas wellcomm no puede, ni quiere, dejar pasar este momento único para llamar la atención del sector y animar a todos los profesionales que formamos parte de él a abrir nuestra mente y nuestro corazón a otra forma de entender la comunicación. Y, gracias a la colaboración de todos los que participan este año en este ejercicio, daremos un poco más de luz al camino que, aunque parezca oscuro, está lleno de brillantez. De pocas cosas estoy más segura.

Bienvenidas, bienvenidos, al presente del futuro de la comunicación.