Periodismo blockchain: tú pagas, yo investigo, nosotros publicamos. La plataforma CIVIL

En la era de las fake news, y tras el colapso del modelo de negocio tradicional de los medios de comunicación, numerosas iniciativas tratan de enarbolar una nueva forma de hacer periodismo sostenible y profesional. Pero pocas han sabido sacar provecho de la nueva revolución tecnológica que va a cambiar la forma en la que consumimos información. Desde Estados Unidos nos llega la nueva plataforma CIVIL: basada en el principio básico de la descentralización como clave para una prensa libre e independiente, tiene como misión poner la tecnología blockchain al servicio del periodismo.

La idea central es (relativamente) sencilla: una plataforma abierta de noticias que utiliza la tecnología blockchain y la criptoeconomía para permitir a ciudadanos y periodistas crear un espacio libre, seguro, descentralizado y sostenible en el que elaborar y compartir periodismo profesional. “En el mercado de CIVIL”, explica la plataforma en el Whitepaper que les sirve de manifiesto, “la audiencia puede apoyar directamente a los periodistas, y estos gestionan directamente sus espacios de noticias, o Newsrooms, de manera colaborativa”.

Es decir, los propios ciudadanos, o lectores, financian de manera directa la actividad profesional de los periodistas, para que puedan desarrollar su labor libremente, sin presiones ni agendas interesadas, y bajo estrictos criterios éticos y deontológicos para garantizar la veracidad y el interés público de la información publicada. Han creado su propia criptomoneda, el CVL Token, para financiar la creación y funcionamiento de la plataforma, aunque también aceptan pagos en divisas comunes, para hacerla accesible a todo el mundo.

Por el momento, la plataforma quiere centrarse en periodismo local, político y de investigación, por considerar que ha sido este tipo de periodismo el más perjudicado en el contexto actual. El equipo fundacional está liderado por un jovencísimo grupo de periodistas, comunicadores e ingenieros, y ya cuentan con un grupo de 200 periodistas profesionales que han creado 30 newsrooms o espacios de noticias autogestionados.

El diseño de la plataforma se basa en los criterios de la criptoeconomía: a través de smart contracts, contratos automatizados apoyados en el entorno Ethereum y otras tecnologías blockchain relacionadas, se definen las premisas de todo el contenido y las interacciones de la plataforma basadas en cuatro actividades interrelacionadas:

  • Crear y gestionar una newsroom. Dentro de las newsrooms, o espacios informativos, habrá una demanda – los ciudadanos que buscan contenidos informativos y funcionan como principal fuente de ingresos a través de la financiación directa de la labor periodística-, y una oferta – los periodistas que producen la información-. La relación entre demanda y oferta es directa, transparente, multidireccional y autosuficiente.
  • Producir de manera colaborativa contenidos informativos. Los contenidos se publican y actualizan de manera colaborativa, y cada pieza publicada tiene una tabla asociada de compensación, en función de la contribución de cada persona implicada en la elaboración de esa información. Todo de manera transparente y abierta.
  • Financiar el periodismo de calidad. Para apoyar la labor profesional de los periodistas, existen las figuras de la aportación (pledge) y el patrocinio (sponshorship). La aportación funciona como una compensación directa a un contenido publicado. Leo una historia que me gusta, y decido contribuir directamente con un pago al autor, pago que se gestiona a través de la tabla mencionada anteriormente. Los patrocinios son una suerte de suscripciones fijas a una newsroom para apoyar los contenidos elaborados en ese espacio en particular.
  • Sacar a la luz historias y verificar la información. CIVIL establece como prioridad evitar difundir informaciones falsas, imprecisas o no verificadas. Para ello, define un proceso colaborativo de verificación de toda la información en el que cualquier ciudadano puede señalar errores o imprecisiones en una información publicada, que podrá ser aceptada o no por los autores. En caso de conflicto, se recurre al consejo asesor de la plataforma, que revisará el caso y tomará una decisión final de manera abierta y transparente. Todo este proceso queda registrado y todas las partes pueden verlo.

La esencia de CIVIL es profundamente colaborativa: “Para construir Civil de manera adecuada, debemos hacerlo unidos”, proclaman. Es por ello que invitan a todo aquel interesado a participar, con un enfoque constructivo, en el debate abierto en Github sobre la plataforma.

Veremos qué le depara el 2018 a este nuevo proyecto. A pesar de ciertos aspectos cuanto menos controvertidos, como el hecho de que cualquiera, sin necesidad de ser periodista o contar con experiencia previa, puede formar una newsroom, o que sean directamente los ciudadanos los que determinen la “agenda informativa”, se trata sin duda de una iniciativa que seguiremos de cerca este año y quizá los próximos.

En un entorno periodístico en el que el modelo de negocio ha desaparecido sin que haya uno nuevo que lo sustituya, iniciativas como CIVIL pueden no ser definitivas, pero indican un camino a seguir.

Resumen de The Civil Cryptoeconomic Whitepaper